Desde que los diferentes gobiernos llamaron al aislamiento social obligatorio por la pandemia de COVID-19 muchas personas lo tomaron como algo que ya iba a pasar. Pero no son vacaciones. Es algo que puede durar mucho tiempo.
Cuesta mantenerlo, no podés ver a las personas que antes veías y mucho menos abrazarlas. Sobre todo si te dicen que estás en un grupo de riesgo, los adultos mayores pueden enfermar más gravemente.
¿Qué genera el aislamiento social en la tercera edad?
Desde antes de la pandemia los adultos mayores ya tenían riesgo de quedar socialmente aislados. Por cosas propias de la edad, como enfermedades crónicas, tener menos movilidad o que tus familiares y amigos se van muriendo hasta quedar sólo.
Estamos en cuarentena obligatoria y circulan muchas noticias de muertos e infectados todo el tiempo. Esto genera que estés siempre alerta. Además la soledad se hace más frecuente y también pone en riesgo tu salud, agrava otras enfermedades y está asociada a las enfermedades cardíacas, presión arterial alta, demencia, depresión, ansiedad y hasta la muerte prematura.
¿La cuarentena te provoca mucha ansiedad? ¿o te sentís sólo?
Por suerte estamos en un mundo conectado. Eso de que perro viejo no aprende trucos nuevos no es verdad. Aprendé a hacer videollamadas por whatsapp o usar facebook, vas a estar más conectado con las personas que querés. Siempre hay alguien que puede enseñarte, algún vecino o un hijo o nieto.
Evitá todas las noticias sobre el COVID o la pandemia. Si llegaste hasta este artículo posiblemente estabas buscando eso. Nos encanta estar informados, dá tranquilidad. Pero nada en exceso es bueno. Cuidado con la sobreinformación y cuidado con las noticias falsas que circulan solo para asustarte.
No te abandones. No te olvides de tu higiene personal o la de tu casa porque «total nadie viene a verme». No dejes tus rutinas de ejercicios ni de comer debidamente.
Aprovechá el tiempo. Lee ese libro que te compraste y nunca empezaste a leer. Termina esa serie que te gusta pero tiene demasiados capítulos. Podés aprender cosas nuevas. O también descansar.
Cuidado emocional. Escribí sobre lo que sentís o hablalo con otras personas. No descuides tu salud emocional.
El aislamiento es físico, no social. No podés abrazar pero no estás solo.