La soledad es el principal problema de nuestros ancianos.
Si sos un adulto mayor podés sentirte solo por muchos motivos. Independientemente de la cantidad de “amigos” que tengas. Porque es una sensación, algo que te hace sentir la ausencia de los demás.
Aislamiento social en los adultos mayores
El aislamiento social, es no estar en contacto con los demás y muchas veces se transforma en soledad. Esto se da a veces por la pérdida de la movilidad. O por la depresión que te lleva a no querer salir de tu casa. El miedo a caerte. Miedos sociales.
Cuanto más tiempo lleves aislado, más difícil es volver a relacionarte con los demás. Porque aparecen nuevos miedos y dudas.
Si querés acompañar a un adulto mayor, con una carta que le mandes, una pequeña llamada o una visita cada tanto, es suficiente para que esa persona se de cuenta que no está sola.
¿De donde sale la soledad?
Podés tener muchos familiares y amigos. Podés hacer cientos de actividades con diferentes personas. Pero igual tener esa sensación de abandono, de que no hay nadie que realmente te entienda.
A medida que pasan los años, las personas se van yendo de nuestras vidas. Esos amigos de la infancia que nos acompañaron tantos años, por ahí los perdemos. Ya sea que se vayan lejos o que se mueran.
Ese dolor que produce la pérdida es tan fuerte, que algunos prefieren no conocer más gente para no volver a vivir lo mismo. Así que se van quedando solos. No conectan más con los que tienen a su alrededor.
¿Sabés todo lo que genera la soledad en vos?
La soledad hace desastres en el organismo de un adulto mayor. Es algo silencioso, pero se muestra. Las personas que se sienten solas, pierden las ganas de cuidarse, asearse, comer bien y hacer cosas en general. Somos seres sociales.
Las enfermedades pueden empeorar porque la soledad hace que tu sistema inmune pierda fuerza. También te pone en mayor riesgo de sufrir demencia o cualquier deterioro cognitivo por falta de estímulos.
Está asociada con la depresión, la ansiedad y el suicido.
Muchas situaciones de estafas podrían haberse evitado si un amigo de ese adulto mayor, hubiera estado ahí. Las personas a tu alrededor, tus lazos afectivos no son solo fuente de apoyo sino de consulta.
Como muchos adultos mayores no detectan bien los nuevos síntomas que van teniendo, por ejemplo de perder cada vez más la vida o la audición, es necesario estar conectado con otras personas que se preocupen por vos, para que detecten estos cambios.
Combatí la soledad
La mejor forma de combatirla es juntándote con gente, generando relaciones afectivas de calidad. Necesitamos a las demás personas para que no nos falte afecto, cariño ni compañía.
Salí a caminar, si es con un grupo mejor. Podés hacer talleres, no importa que no te interese tanto la actividad sino para conocer gente.
No dejes de lado ni olvides a tus amigos o familiares. Aprovecha un cumpleaños o alguna excusa para hacer un llamado o juntarse.
Podés hacer deporte, baile, ir a talleres para la memoria, a cursos. Hay un sinfín de cosas con las que llenar tus días de actividades estimulantes y divertidas.
Nunca es tarde para aprender cosas nuevas. Si no podés juntarte con tus seres queridos, algo que está ocurriendo actualmente por la pandemia de COVID, no hace falta que pierdas todo contacto con ellos. Podés verlos igual a través de una pantalla. puede ser un celular o la computadora. Es todo un desafío al principio, pero después no te va a resultar tan problemático e incluso puede ser divertido.
Internet también es un bueno lugar para conocer gente nueva y aprender otras cosas, como manualidades, origami, mandalas, etc.
Aprovecha tu vejez. No te abandones.