Es muy común ver como muchas personas, cuando llegan a la tercera edad, se van encorvando. Suele ser el resultado de toda una vida sedentaria. Esto trae muchos problemas de dolores de columna y cuantos más años tenés así, más difícil se hace de corregir.
Constantemente los adultos mayores se quejan del dolor de espalda, esto suele venir por una mala postura.
¿Qué es una buena postura?
“Parate derecho” es la típica frase con la que nos retan de niños. Pero cuando nos volvemos adultos responsables, nos olvidamos que tan importante puede ser esto. Y recién cuando llegamos a la madurez vemos sus consecuencias.
Podemos decir que tenemos una buena postura si:
- Mi columna está recta
- La cabeza y la columna se mantienen en equilibrio
- Mi postura siempre debe verse recta aunque esté sentado, de pie o en movimiento.
¿Qué pasa si conservo mi mala postura?
- Desalinea tu cuerpo
- Tu columna se desgasta y se vuelve frágil
- Te da dolor de cuello, hombros y espalda
- Te quita flexibilidad
- Es más fácil perder el equilibrio y caerte
- Dificulta la digestión
- Te cuesta más respirar
Peleá contra el sedentarismo
Pasar largas horas sentado o quieto fomenta una mala postura y atrofia tus músculos. Mantenete activo bailando, haciendo ejercicio, buscá actividades nuevas que te estimulen.
La inactividad en adultos mayores es la principal causa de que pierdan sus capacidades de moverse bien y de flexibilidad, entre otras.
Ejercicios para mejorar la postura
Estos sencillos ejercicios para personas mayores, te ayudarán a mantener una postura correcta y así evitar enfermedades generadas por no pararse o sentarse bien. Te va a tomar algo de tiempo y al principio va a parecerte molesto, pero vale la pena.
- Durante tus actividades diarias, tené en cuenta tu postura. Tratá de enderezarte cuando te notes encorvado. Si estás sentado, cambiá de posición seguido.
- Estando parado, llevá la cabeza ligeramente hacia atrás y hacia arriba. Con la mano sobre tu frente haciendo resistencia, tratá de mover lentamente la cabeza hacia abajo y adelante.
- Desde la posición de sentado, hacé movimientos con los brazos hacia delante y hacia atrás como si estuviera remando
- Empezá a caminar, ponete derecho. Mientras tomás aire, girá los hombros hacia arriba y hacia atrás. Cuando sueltes el aire, girá los hombros hacia abajo.
- Antes de irte a dormir y al despertar, hacé la pose de puente. Boca arriba en la cama, con las rodillas flexionadas y los pies bien apoyados en el colchón. Levantá la cadera lo más alto que puedas hasta que lo único de tu espalda que toque el colchón sean tus omóplatos. Mantené esa posición unos segundos.